Bases filosóficas, tecnológicas y praxis del desarrollo sustentable por Daniel Rojas



      El deseo de superación es algo innato en la mayoría de los seres humanos, de allí que los países del mundo buscan desarrollarse en diferentes áreas para dar mayor calidad de vida a sus habitantes, fortaleciendo así sus economías. Pero, ¿cuál es el precio que se debe pagar para lograr la autosuficiencia? Muchos países, sobre todo las grandes potencias actuales, lo han hecho en detrimento de otras naciones menos preparadas, sumiendo a estas en la pobreza, la destrucción de su medio ambiente y la dependencia económica. Esta situación se ha venido superando, aunque muy lentamente, con la ayuda de organizaciones internacionales como la ONU, la cual ha organizado diversas reuniones con los jefes de estados de los países del mundo, llamadas Cumbres de la Tierra, donde se busca alcanzar acuerdos sobre el medio ambiente, el desarrollo, el cambio climático, la biodiversidad, entre otros de interés mundial.
     Los conceptos de Desarrollo Sustentable y Desarrollo Sostenible están íntimamente ligados y suelen utilizarse indistintamente. El primero se refiere a no consumir ni apropiarse más allá de la regeneración de los ecosistemas, mientras que el segundo va un poco más allá fomentando el hacer más con menos recursos, siendo su objetivo último la realización plena de las capacidades humanas, donde los hombres y mujeres alcancen la sabiduría aparejados con la naturaleza y controlando sus propios deseos.
     Hablar de desarrollo sustentable o sostenible se refiere en ambos casos a la búsqueda de las condiciones que permitan satisfacer las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades (definición emitida en la cumbre de Río 92). Estas condiciones deben dar respuesta a las necesidades de las comunidades del mundo en las áreas ambiental, económica y social. Estos tres factores forman las bases de un desarrollo armónico de la humanidad, con respeto hacia la tierra como único hogar de todos los países. Por supuesto, esta tríada se ajusta a las realidades de cada región, dependiendo de sus recursos, de su ubicación geográfica y de la propia idiosincrasia.
     En este sentido, y considerando que se deben tomar acciones estratégicas y planificadas, es importante que nuestros líderes manejen la gerencia ambiental, en muchas partes del mundo la contaminación, la deforestación y el uso irracional de los recursos naturales, está poniendo en peligro el sistema de soporte de vida del planeta. Es urgente la administración racional de los recursos para lo cual se debe cambiar la mentalidad de muchas personas a quienes poco le importa la destrucción de la naturaleza para lucrarse económicamente, ya sea con la minería, el petróleo, las piedras preciosas, maderas, entre otras.
     No son pocos los que piensan que la tierra estaría mucho mejor sin los seres humanos quienes, en la mayoría de los casos, no tenemos la capacidad para interactuar con el medio ambiente sin alterarlo o destruirlo. Sin embargo, la propia necesidad de supervivencia nos ha obligado a sentarnos y buscar la manera de lograr un crecimiento en armonía con el medio ambiente. Para esto se requiere de la participación activa de todos y luchar juntos por tener un medio ambiente menos contaminado y con mejores condiciones de vida.
     Las organizaciones o empresas modernas deben tener una filosofía de sustentabilidad, esto se refiere a que deben ocuparse en satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer las necesidades de las generaciones del futuro. Quiere decir que no solo busque el bienestar de sus propios empleados, sino también de su comunidad, su entorno y su país. Buscando el equilibrio de la triada económica, ambiental y social; ya mencionada.
     Según Calvente (2007), “Un proceso es sostenible cuando ha desarrollado la capacidad para producir indefinidamente a un ritmo en el cual no agota los recursos que utiliza y que necesita para funcionar y no produce más contaminantes de los que puede absorber su entorno.” De allí surge el concepto de Capacidad de Sostenimiento, que se defina como la actividad máxima que puede mantener un sistema sin degradarse en el largo plazo. Así mismo agrega: “El desarrollo sustentable hace referencia a la capacidad que haya desarrollado el sistema humano para satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer los recursos y oportunidades para el crecimiento y desarrollo de las generaciones futuras.” Por lo tanto, no se busca frenar el progreso sino fomentarlo desde un enfoque diferente y más amplio, y ahí es donde reside el verdadero desafío.
     Por otro lado, la globalización, como proceso de interacción e integración entre personas, empresas y gobiernos de los diferentes países del mundo, es un factor influyente con ventajas y desventajas para la instauración de organizaciones sustentables. Puede definirse como un proceso universal y excluyente, por cuanto los países con menor desarrollo tecnológico quedan fuera del juego económico, al no ser competitivos ni producir bienes o servicios de manera eficiente. De este modo la soberanía de los países se ve vulnerada y, por ser la globalización un proceso impersonal, puede catalogarse de deshumanizante. La automatización de los procesos industriales, como característica de la globalización, también afecta al trabajador pues desplaza la mano de obra empleada.
     Así mismo, la globalización tiene como ventajas la reducción en los costos de producción, mejoras en la calidad y en la producción, aumenta la preferencia de los clientes y hace a las empresas más competitivas. Estas por supuesto son ventajas desde el punto de vista económico, más no necesariamente en lo social y ambiental. Es en este sentido donde los detractores de la globalización tienen mayor asidero. De esta manera, y con el desarrollo de las TIC, las economías y los mercados adquieren una dimensión mundial que depende más de los mercados externos y menos de las regulaciones gubernamentales.
       El logro de la sostenibilidad organizacional y comunal involucra muchas variables que interactúan entre sí, y siendo el medio ambiente uno de los factores más afectados y en situación crítica, surge el paradigma de la complejidad ambiental para tratarlo. Las ciencias de la complejidad, con el uso de modelos matemáticos, estadísticos y de simulación virtual, pueden ayudarnos a comprender y predecir el comportamiento de nuestro mundo. El calentamiento global, el cambio de las corrientes marítimas, la degradación de las nacientes de los ríos, la destrucción de la capa de ozono, la extinción de especies animales, entre muchas otras, son variables predecibles mediante la extrapolación del comportamiento que tenemos en el presente hacia ellas, y como se perfilan en un futuro cercano.
     Atacar los problemas que no permiten el desarrollo de organizaciones sustentables es una prioridad, y sumado a esto se debe crear una conciencia ambientalista en las generaciones de líderes en formación, entiéndase colegios y universidades, así como en toda organización privada o gubernamental. Existen carreras universitarias, como la Licenciatura en Ciencias Ambientales o en Estudios Ambientales, que forman profesionales en las áreas de conservación y sostenibilidad de recursos y organizaciones.
     Estos profesionales, así como muchos otros con responsabilidad social y comportamiento ambientalista, contribuyen a que la responsabilidad ambiental sea un factor importante en las políticas de las grandes empresas transnacionales. Siendo especialmente importante para las dedicadas a la explotación petrolera y minera, donde la contaminación ambiental es prácticamente inevitable. En este sentido Vega (2009, p. 28) hace referencia a la importancia de vincular a la sostenibilidad o sustentabilidad con la educación. Señala que ha llegado el momento de buscar soluciones políticas, económicas, sociales y ambientales para alejar al mundo del borde del abismo, y que la educación juega un papel fundamental.
     Es decir, que son los sistemas educativos dominantes los que determinan el tipo de sociedad y de individuos que la componen. El desarrollo local y global requiere una educación en condiciones de equidad, por esta razón muchas casas de estudio orientan sus planes de estudio hacia el desarrollo personal de sus estudiantes considerando aspectos ambientales, socioeconómicos y culturales; los cuales están íntimamente ligados a la sostenibilidad. La educación, en los distintos niveles académicos, debe tener ejes transversales en sus planes de estudio relacionados con modelos de sustentabilidad, comprender la conexión entre los procesos sociales, ambientales y económicos; conocimiento de la problemática socio-ambiental de su comunidad y del entorno global; así como fomentar las buenas prácticas sostenibles en diferentes contextos.
     Los modelos de Desarrollo Sustentable han ido evolucionando y adaptándose a las diferentes realidades actuales. Uno de estos, que puede tener un impacto importante en nuestros países Latinoamericanos, es el Modelo Comunitario de Desarrollo Sustentable. Según Tetreault (2004, p. 55), el MCDS atribuye a las grandes empresas capitalistas la pobreza y la degradación ambiental, llama a la realización de cambios radicales mediante el activismo socio-ambiental para fomentar la autosuficiencia y la autonomía de las organizaciones sociales, las instituciones locales deben tener control sobre los recursos naturales locales, la comunidad debe ser autodependiente a fin de resolver sus propios problemas y orientar su destino, fomenta el empoderamiento por parte de la gente marginada, defiende la tecnología tradicional, y por último señala que la participación debe venir de abajo y hacia adentro de la propia comunidad.
     En opinión del autor de este artículo, la visión del MCDS tiene una buena intención social y de inclusión, muy diferente a la globalización. Sin embargo, permitir el empoderamiento de recursos, y por lo tanto del futuro de una comunidad u organización, por parte de personas sin preparación o capacitación, puede ser una decisión fatal. No basta con las buenas intenciones, ni con la certeza de transparencia en el uso de recursos, sino que el liderazgo formal o informal debe ir acompañado de un mínimo de conocimiento sobre economía y manejo de recursos físicos y financieros, así como del capital humano.
     La visión de la gerencia orientada hacia el siglo XXI, en los diferentes niveles de acción e importancia relativa, debe ser capaz de generar interacción cultural, abierta a la movilidad y el cambio, con transparencia en la información, con pertinencia en la toma de decisiones, guardando la calidad en los procesos y productos, así como ser competitiva y productiva. Esta visión a futuro tiene sus bases en un enfoque epistemológico mediante el cual se explica operativamente el desarrollo sustentable y su aplicación a las posibles realidades de cada entorno. Según Bustillo y Martínez (2008), un enfoque economicista, vigente en la actualidad, un enfoque ambientalista defensor de la conservación de los recursos naturales y un enfoque de interacción sociedad-naturaleza, encuentran concreción en el espacio político, científico y social, según la visión de quien interprete el proceso a desarrollar.
     Así mismo continúan Bustillos y Martínez (2008), citando a Norgaard (1988), la utilización de hidrocarburos ha reemplazado los ciclos de nutrientes del clima y las interacciones planta-planta con energía de combustibles fósiles, irrigación, pesticidas hechos por el hombre y monocultivos especializados de cultivos genéticos híbridos. Aunque esto se ha llevado a cabo para incrementar la oferta alimentaria, los hidrocarburos han provocado también altos niveles de contaminación ambiental.
     Ante esta realidad han surgido en todo el mundo diferentes instituciones ambientales que buscan estudiar, monitorear o proteger el medio ambiente del mal uso o la degradación que implica el accionar humano. Sus actividades van desde campañas informativas sobre temas ecológicos hasta invertir millones de dólares para apoyar la consecución de proyectos económicos sustentables. Su premisa fundamental es la de despertar el interés público por un medio ambiente limpio y saludable, así como por la protección de la naturaleza.
     Específicamente en Venezuela, existen organizaciones gubernamentales que tienen entre sus funciones garantizar una mejor calidad de vida mediante una gestión ambiental transversal, rectora, ejecutora y normativa del uso y conservación de los recursos naturales del país. Para lo cual promueve la participación de la sociedad con la finalidad de lograr un desarrollo sostenible. Entre estas organizaciones se cuentan: Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, Inparques (Instituto Nacional de Parques), Instituto Geográfico Nacional Simón Bolívar, Instituto para el Control y la Conservación de la Cuenca Hidrográfica del Lago de Maracaibo (ICLAM), Hidroven (Hidrológica Venezolana), así como el apoyo de las diferentes alcaldías, especialmente las de aquellos municipios con parques nacionales o afluentes de agua. Entre las no gubernamentales (ONG) se tiene la Red de Organizaciones Ambientales de Venezuela (RED ARA), cuya misión es la de integrar y fortalecer las organizaciones ambientales para el logro de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado, la conservación de la biodiversidad y el bienestar humano a través del trabajo en equipo, la comunicación, la creación de capacidades y fomentar la generación de conocimientos.
     En este orden de ideas, y como se mencionó en un principio, las reuniones denominadas Cumbres de la Tierra, buscan alcanzar acuerdos sobre el medio ambiente, el desarrollo, el cambio climático, la biodiversidad, entre otros de interés mundial. En el año 1992 se realizó la cumbre Río de Janeiro donde se consolida la acción de las Naciones Unidas en relación con los conceptos relacionados con el medioambiente y el desarrollo sustentable. De esta reunión surgió la llamada Agenda 21 (en alusión al siglo XXI), que incluyó la creación de decenas de consejos consultivos, organismos, asociaciones e investigaciones relacionadas con la sustentabilidad.
     Entre los compromisos más importantes adquiridos por los países participantes se tiene el del Capítulo 28 de la Agenda: “Para 1996, la mayoría de las autoridades locales de cada país deberían haber llevado a cabo un proceso de consultas con sus respectivas poblaciones y haber logrado un CONSENSO sobre un Programa 21 Local para la comunidad “. Igualmente, en el Capítulo 25, se hace referencia a la protección de la infancia en relación a la destrucción del medio ambiente, y de la responsabilidad heredada por los niños al respecto. Es por eso la importancia de generar y fomentar, desde los primeros años de vida, una conciencia ambientalista y un respeto por la naturaleza.
     Otros Capítulos de relevante importancia son los 24 al 27, donde se llama al fortalecimiento de las ONG, de las comunidades indígenas, equidad y sostenibilidad para la mujer como miembro activo de las comunidades y organizaciones, así como la participación de la infancia y la juventud en el desarrollo sostenible. En total en esta cumbre se emitieron 27 Principios en la búsqueda de alcanzar acuerdos internacionales en los que se respeten los intereses de todos y se proteja la integridad del sistema ambiental y de desarrollo mundial. El primero de ellos, que da sentido a la creación de las Cumbres de la Tierra, reza: “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.
     Posteriormente, la Cumbre de Johannesburgo se celebró en el año 2002 en esta ciudad de Sudáfrica, con la participación de más de 100 jefes de estado de todos los continentes. El eje central de esta reunión fue el ecologismo como factor concientizador para dar importancia al desarrollo sostenible que a su vez permita satisfacer las necesidades humanas presentes y futuras, sin dañar el medio ambiente. Dicha concientización internacional estuvo ligada a la idea de que la protección ambiental fuese compatible con el crecimiento económico y el desarrollo social, mediante la suma de los esfuerzos y de las capacidades de las partes involucradas.
     Se tocaron puntos relacionados con la pobreza, el consumo, los recursos naturales, la globalización y el cumplimiento de los derechos humanos; siempre en concordancia con el tema central de la sustentabilidad. En total se crearon 153 artículos divididos en 615 puntos, relacionados con los temas mencionados. Muy importante fue la decisión de instar a los países desarrollados, como mayores consumidores de recursos, a prestar apoyo oficial para promover la cooperación internacional, mediante la creación de instituciones internacionales e involucrando al sector privado con el desarrollo sustentable.
     El consumo de energía fue también otro punto tratado, especialmente el proveniente de hidrocarburos con la consecuente emisión de gases tóxicos. Siendo este un recurso no renovable y de consumo acelerado, se evidencia el uso prohibitivo de energías renovables por parte de los países emergentes o en vías de desarrollo. Adicionalmente se abordó el tema del uso sistemático de pesticidas en la producción agrícola, con la consecuente degradación del suelo, residuos en los productos cosechados y en las aguas subterráneas. Otros temas de importancia tratados se refirieron a la amenaza sobre especies de plantas y animales debido a la deforestación, y a los problemas de salud en la población humana debido al Sida y la alaria.
     En este mismo orden de ideas, se realizó la XV Conferencia sobre el Cambio Climático, Copenhage 2009 (Dinamarca), llamada COP 15 (5ta Conferencia de las partes). Esta conferencia, organizada por las Naciones Unidas, se realizó con el objetivo principal de preparar las estrategias a seguir luego del Protocolo de Kioto 2005, en el cual se acordaron los pasos a seguir para disminuir la emisión de gases de invernadero, con la excepción de Estados Unidos quien se negó a ratificar dicho acuerdo. Nuevamente en esta cumbre de Copenhage, Estados Unidos y China, como mayores productores de gases contaminantes, propusieron acuerdos de reducción que no convencieron a todos los países.
     Estas superpotencias ven amenazados sus intereses económicos con la reducción drástica en la emisión de gases de invernadero solicitada por los países participantes. Naciones como Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua; manifestaron su inconformidad, por lo que algunos detractores calificaron a la cumbre como un fracaso. El acuerdo general mantiene el objetivo de que la temperatura global no suba más de dos grados centígrados, más no se señalan los límites de emisión máxima de gases, solo se dice que "lo antes posible" y no se establecen objetivos a largo plazo. Tampoco se incluyó la recomendación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) quien solicita que las emisiones de los países desarrollados deberían reducirse para 2020 entre un 25% y un 40% sobre el nivel que tenían en 1990. Es evidente por lo tanto que, ante la amenaza a sus intereses particulares, las potencias económicas se muestran reacias a apoyar las medidas que garanticen un desarrollo sustentable mundial, lo cual hace de este un problema de difícil solución a corto plazo.
 

Referencias




Bustillo Lissette y Martínez Juan. Los enfoques del desarrollo sustentable, 2008. Disponible en:






Calvente, Arturo. UAIS Revista de la Universidad Abierta Interamericana sobre sustentabilidad, 2007. Disponible en:






Norgaard RB (1988) Sustainable Development: A Co-Evolutionary View. Disponible en: http://www.centerforneweconomics.org/webfm_send/25





Tetreault, Darcy. Revista Espiral. Estudios sobre Estado y Sociedad. Universidad de Guadalajara, México, 2004. Disponible en: http://www.revistascientificas.udg.mx/index.php/EEES/article/view/1271/1149





Todo sobre el medio ambiente. Sitio web disponible en: http://todosobreelmedioambiente.jimdo.com/organizaciones-ambientales/





Vega, Freitas, Álvarez y Fleuri. Revista Estudios. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 14, Nº 44, ISSN 1315-5216. Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela, 2009. Disponible en:




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