contacto: elsa.f2011@hotmail.com
El
desarrollo sustentable ha surgido como una alternativa de solución a la crisis
ambiental enfrentada por el planeta, en un contexto caracterizado por la
complejidad, cambios vertiginosos, alta competitividad de las organizaciones,
auge de las tecnologías de la información y comunicación y globalización. A partir de la conceptualización sobre el
desarrollo sustentable incorporada en el Informe Brundtland en 1987, surge la necesidad de modificar los
patrones de desarrollo predominantes,
como las formas en que el hombre se relaciona con su entorno. Estas consideraciones sobre el desarrollo
sustentable también plantean nuevos desafíos en
el campo gerencial, haciéndose evidente la urgente necesidad en la
concepción y dirección de las
organizaciones, ya que si bien cierto deben gerenciar hacia el logro de
objetivos económicos, estos deben ir en función
en función del desarrollo del ser humano, por lo tanto manifestar
en su praxis comportamientos
dentro de la ética, solidaridad, equidad, justicia y responsabilidad, que
permita enrumbarse hacia la sustentabilidad.
Desde
este imperativo economicista y antropocéntrico, las organizaciones y sus
directivos no pueden seguir al margen del grave deterioro ambiental que afecta
a la población mundial, que representa una situación de riesgo para
supervivencia de las generaciones actual y futura; en consecuencia se requiere
que los gerentes implementen herramientas consustanciadas con la normativa
mundial, nacional y local, que apuntalen de forma efectiva tanto el logro de
los objetivos organizacionales, la satisfacción de las necesidades humanas, como contribuir en la construcción de
comunidades sustentables y configuración de individuos ecológicos; en este
sentido el desarrollo socioeconómico sostenido ha de ser compatible con la
conservación y protección del ambiente.
Cabe
destacar que cualquier acción o herramienta gerencial ha de basarse en el marco
institucional mundial y nacional, generado en los acuerdos y compromisos
adquiridos por los Estados de los países del mundo con las particularidades de
cada región en las diversas cumbres y protocolos establecidos por la Organización
de las Naciones Unidas. En el caso venezolano, existe un amplio marco
institucional, derivado de la Constitución Nacional de la República Bolivariana
de Venezuela del año 1999, la cual contempla en varios artículos la obligación
del Estado en garantizar un ambiente sano y ciertos derechos y deberes de
carácter ambiental a sus habitantes; además existen leyes orgánicas,
reglamentos y decretos que en su conjunto conformar el basamento institucional
del desarrollo sustentable; sin obviar los esfuerzos y aportes de las
organizaciones no gubernamentales mundiales y nacionales.
Además, debe asumir en su
quehacer organizacional, las normas establecidas la Organización Internacional de
Normalización, las Normas ISO 14000, que proveen un modelo
eficaz de gestión ambiental de las
organizaciones y promueven la
estandarización de formas de producir y prestar servicios que protejan al medio
ambiente, minimizando los efectos dañinos que pueden causar las actividades
organizacionales; y la Norma ISO 26000 que
ofrece una guía en responsabilidad social para las organizaciones en un
esfuerzo por operar de la manera socialmente responsable que exige la sociedad.
En general, el desarrollo sustentable
depende necesariamente de las decisiones políticas de los gobiernos, de las
decisiones de Estado, y más importante aún son los esfuerzos y cambios
conductuales de la sociedad en general; destacándose la actitud de los gerentes
al asumir en su praxis la responsabilidad social y la preservación del medio
ambiente y del planeta, para garantizar en el tiempo el desarrollo y bienestar actual y de las generaciones futuras.
Saludos afectuosos, Elsa. Estoy absolutamente de acuerdo con lo que expresas en tu último párrafo: el desarrollo sustentable debe ser una responsabilidad compartida, pero efectivamente es la sociedad en pleno la que debe cambiar e impulsar los cambios necesarios. Nos hemos acostumbrados a asumir los gobiernos como una especie de monarquías (transitorias, pero monarquías al fin) donde los ciudadanos son más bien súbditos que deben seguir ciegamente sus mandatos. Se nos olvida que somos los ciudadanos los que debemos organizarnos y exigir determinados cursos de acción a los gobiernos. Es tiempo de que reconozcamos la verdad del título de un artículo escrito por Mike Adams: "La humanidad no puede vivir sin la naturaleza, pero la naturaleza puede vivir sin la humanidad"
ResponderBorrarSaludos y felicitaciones al equipo, estuve revisando el blog y denota el trabajo realizado, donde a través de las etiquetas debidamente identificadas presentan todas las actividades inherentes al seminario y al tema específico que hoy día toma mayor interés en cada uno de los ciudadanos.
ResponderBorrarTotalmente de acuerdo con tu reflexión final, para alcanzar un desarrollo sustentable se requiere de la cooperación de todos los elementos que conforman el sistema, como son: el Estado (políticas) y los ciudadanos y ciudadanas (sociedad). Si cada uno de los venezolanos colocamos un granito de arena estaríamos salvando muchas vidas y por ende nuestro ambiente.
Compañera Elsa.
ResponderBorrarTu reflexión final, recoge en gran manera lo que hemos estudiado en este seminario, la cual comparto, y mucho más al final cuando señalas “el desarrollo sustentable depende necesariamente de las decisiones políticas de los gobiernos, de las decisiones de Estado, y más importante aún son los esfuerzos y cambios conductuales de la sociedad en general”, y así lo he puntualizado en otros blog: La política transversaliza otras dimensiones, pero el epicentro del cambio está en la cultura, la cual conduce y modela la existencia del ser humano en la sociedad. Vivimos bajo un sistema de consumo exacerbado, y solo con un cambio cultural podremos hacer frente al modelo depredador y hacer realidad un verdadero desarrollo sustentable.